Yo soy Zapata

Un texto que recoge en la capital de Chiapas impresiones previas al desfile conmemorativo al inicio de la Revolución Mexicana

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En Tuxtla Gutiérrez

Bigote postizo y sombrero de ala ancha que le acentúa su delgadez, Emiliano Zapata aguarda solitario el inicio del desfile de este 20 de noviembre en el centro de Tuxtla Gutiérrez.

            Tiene más el porte de un bailarín que está por saltar al escenario, con su camisa blanca y pantalón y zapatos oscuros, que de un revolucionario que está por tomar por asalto al cuartel contrario.

Oficial del ejército mexicano, se alisa el bigote para la foto.

―Soy Zapata ―dice mientras se reacomoda las carrilleras.

Se ha preparado alrededor de tres semanas para interpretar en la capital de Chiapas el papel de Emiliano Zapata en el desfile conmemorativo al inicio de la Revolución Mexicana.

Son las ocho de la mañana, y en la avenida central de la ciudad, junto a varios carros alegóricos que esperan turno, van y vienen hombres y mujeres ataviados de trajes que llenarán de colorido el desfile.

           Hay soldaderas y hay oficiales zapatistas, carrancistas y villistas.

―Yo soy maderista ―dice otro oficial de uniforme color caqui.

Robusto, bajo de estatura, cuenta que le llevó unos 20 días prepararse para su papel: conocer el papel que jugaron los maderistas en la Revolución Mexicana, escoger su uniforme y alistar el guion.

            El oficial de infantería Jesús llama guion la consigna Sufragio efectivo, no reelección escrita sobre una banderilla blanca que llevará durante la caminata.

Con dos años en el Ejército Mexicano, el hombre que este día hará de oficial maderista se le nota motivado, así como luce un grupo de oficiales que aprovecha el momento de espera para tomarse las fotos posibles con una adelita o soldadera junto a un carro alegórico.

            ―Pásenle, pásenle, no se cobra por la foto ―invita uno de ellos a los viandantes.

Se oye un corrido agrarista.

A unos pasos, un grupo de adelitas colocadas en media luna acuerdan los últimos detalles de su participación.

Llenan de alegres colores la avenida principal que en un par de horas se convertirá en un torrente de hombres y mujeres a pie, a caballo, en automóviles y carros alegóricos en el primer cuadro de la ciudad.

―Yo me preparé durante un mes ―se le oye decir a una adelita.

Estoy con los maderistas, pronuncia mientras yergue el cuerpo con su hermoso traje casi a media avenida.

Está festivo el centro de Tuxtla Gutiérrez.

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