La incansable lucha de Alma Rosa Rojas

Texto acerca de una defensora de los derechos humanos, del territorio y el agua en el Sur de México

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Alma Rosa Rojas.

Cuenta Alma Rosa Rojas que hace 35 años se vino a Chiapas para tener una experiencia de vida con los pueblos indígenas.

Quería conocerlos, escucharlos y convivir con ellos, así que dejó la Ciudad de México y llegó al sureste del país, con la fuerza de sus 27 años.

Llegó al vasto municipio de Ocosingo y empezó a colaborar de manera voluntaria con la pastoral y luego en las labores de alfabetización de las mujeres indígenas, desde la perspectiva de la educación popular.

Pero fue cuando el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en las montañas de Chiapas cuando se involucró de lleno en la defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas.

Muestra júbilo en su rostro mientras habla de lo que ha sido su andar en Chiapas, desde el café Taniperla que lleva el nombre de uno de los pueblos emblemáticos de la lucha social en la entidad y que es atendido por un colectivo de indígenas tseltales.

Ante el poco ruido de los automóviles que llega al vestíbulo del amplio café ubicado en el centro de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, se le oye con precisión cuando, bajo una suave música de trova cubana, refiere la alegría que le da el hecho de que haya más conciencia ciudadana sobre la defensa de los derechos humanos y también sobre la defensa del territorio y del agua.

Y antes de pasar a otro tema, continúa que cuando el levantamiento armado zapatista colaboró con la CONPAZ, esa conjunción de organismos no gubernamentales que apoyó al EZLN desde el ámbito civil, para el acercamiento de medicamentos y alimentos a las comunidades.

Delgada y de estatura media, Alma Rosa Rojas tiene esa paciencia de desmadejar con su voz de timbre suave temas como la lucha por el territorio, el agua y los derechos humanos.

Con la naturalidad de alguien que lleva años en la lucha social, además de una formación en el campo de la educación como profesora normalista, explica punto por punto el giro y la evolución que ha tenido esa otra lucha específica en la que se involucró desde 2007: la defensa de los humedales de montaña de San Cristóbal de Las Casas.

Ubicada a más de dos mil metros sobre el nivel del mar la ciudad, una de las más turísticas de Chiapas, se beneficia en un 70 por ciento de “La Kisst y Ma. Eugenia” dos principales humedales que alimentan a los manantiales de los que dependen las tomas de agua, pero que del 2006 a la fecha se han ido deteriorando con proyectos urbanos.

Humedales de Montaña María Eugenia.

Son dos humedales: uno de 85 hectáreas y el otro de unas 35 hectáreas. Son sitios Ramsar dada la importancia internacional que tienen por su riqueza biológica, pero aunque han sido declarados Áreas Naturales Protegidas por el estado, en ellos no se han detenido los proyectos de construcción debido a que esas declaratorias se hicieron sin carácter de expropiación, por lo que son propiedades privadas y los dueños llevan años en una especie de juego en el que media la corrupción, la impunidad y la ineptitud con las autoridades municipales y ambientales en el sentido de Yo construyo y Yo te cancelo, Yo construyo, Yo te cancelo, más como una estrategia para ganar tiempo ante la lucha de los defensores y defensoras del agua, hasta que se termina por rellenar y construir sobre un área de los humedales.

Dice Alma Rosa Rojas que así ocurrió respecto a una construcción de varios niveles que levantó un empresario restaurantero chino.

¿Si sigue así?

Llegaremos a un punto en que San Cristóbal de Las Casas ya no tenga agua, responde.

Y explica de inmediato lo que se vislumbra en caso de que se pierdan por completo los humedales de la ciudad:

―El investigador Antonino García sostiene que al ritmo que va la degradación de los humedales en 10 años San Cristóbal de Las Casas ya no tendrá agua, y en esa situación se tendrá que buscar traer agua desde el río Grijalva (a unos 50 kilómetros de distancia, sorteando montañas hasta alcanzar más de dos mil metros) a un costo caro, por lo que la mejor decisión sería preservar los humedales y áreas de reserva natural.

Se nota la preocupación en su rostro, y más cuando dice que los propietarios de los humedales no tienen conciencia ambiental entre ellos un político y empresario de nombre Mariano Díaz Ochoa, quien ha sido alcalde de la ciudad y legislador varias veces, quien desde 2005 ha buscado impactar con un proyecto de construcción la parte que es de su propiedad, donde también desde 2015 tiene considerado construir un condominio para mayor aprovechamiento económico del área.

Representante del Colectivo Educación para la Paz y los Derechos Humanos (CEPAZDH), Alma Rosa Rojas indica que a la falta de conciencia ambiental de los propietarios de los humedales contribuye el hecho de que las autoridades y jueces no están formadas con una visión de derechos colectivos y tampoco se articulan para trabajar en equipo, por lo que en vez de asumir con responsabilidad temas como el derecho al agua y a la vida se limitan a decir que no les compete el tema, por lo que dificultan la labor de los organismos defensores y terminan por favorecer, como en este caso, a las personas que afectan el derecho de los ciudadanos. Por lo tanto habría que cambiar la estructura política del sistema, la que tenemos no funciona.

En ese sentido, en México, desde el Movimiento Agua para Todos, Agua para la Vida, en el que participa CEPAZDH, se ha enviado una iniciativa ciudadana al Congreso Federal, en la que se plantea un cambio en el modelo de gestión del agua en el país, toda vez que se observa que la Comisión Nacional del Agua se ha limitado a trabajar con empresas que explotan y acaparan el agua, es decir, se ha dedicado a entregar el agua a la iniciativa privada. Las organizaciones y la academia buscan incidir en la discusión que se ha abierto en la Cámara Baja para aprobar la Ley General del Agua.

La políticas públicas de ahora tienden al despojo del agua y del territorio, apunta.

Una vez dicho eso, Alma Rosa Rojas sostiene que esa es la lectura que se obtiene ante el sin número de omisiones del gobierno municipal, la CONAGUA, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa), Frente a la protección de los humedales de San Cristóbal de Las Casas.

Y como ejemplo, cuenta sobre lo que ha permitido a los empresarios ganar amparos ante la declaratoria de los humedales como Áreas Naturales Protegidas y que éstas no tengan el carácter de expropiatorios: las autoridades han tomado decisiones sin cumplir con todos los requisitos legales, como el solo hecho de no notificar a los propietarios. Esa manera de actuar ha llevado a que no se logre mucho y que no se vea para cuándo estén totalmente a salvo los humedales.

Pero lo que la alegra es el hecho de que más ciudadanos y ciudadanas se han ido sumando a la defensa del territorio y del agua.

Hay más conciencia sobre el tema, dice.

Y en esta parte se oye con mayor precisión lo que ha dicho casi al principio de la plática cuando hablaba del por qué es que optó por vivir en Chiapas.

Ha contado que desde joven le daban coraje los abusos de autoridad cometidos ante las personas y familias en situación de vulnerabilidad.

Y a modo de conclusión, sentencia:
―No se puede tener una actitud pasiva ante las injusticias.

 

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