Jere XXIX  

El niño que perdió su mundo

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Jere_Capítulo_XXIX_SolesteView_Diseño_Jhony Galván

Temí entrar solo al agujero. Retrocedí y busqué un lugar donde sentarme. Era temprano y lo que más se escuchaba era el ruido del río. El aire apenas movía las hojas del árbol. Cuando salí de la casa había pensado en la posibilidad de no hallar el acceso, pero ahora que me encontraba a unos pasos, revisaba si seguía el camino o me regresaba al pueblo. Me estaba incorporando cuando oí al gato. Miré hacia el boquete y ahí estaba. Sentí algo de desencanto al ver el animal grande, porque guardaba la esperanza de toparme con la multitud comandada por el pequeño atigrado. Recordé la franja de luces en que la otra vez convirtieron el camino para guiarme y conjurar mi miedo. Maulló de nuevo el gato. Me acerqué y al asomarme al agujero por encima del animal, vi muchas luces pequeñas a lo largo del andén. Parpadeaban. De repente, se apagaron. Todos lo gatos se habían dado la vuelta e iniciaba el viaje al interior. Me coloqué tras el grande y avancé lento. Pero esta vez la ruta, una vez dentro, no continuó o viró hacia la izquierda sino hacia la derecha; agucé los sentidos porque di por hecho que caminábamos sobre un puente que atravesaba la profundidad del que emergían vaho fresco o caliente. En cuanto creí que ya habíamos cruzado, el camino dobló más hacia la derecha y descendió en suave desnivel durante largo rato. De pronto, se vislumbró a distancia una claridad que se fue haciendo precisa conforme nos fuimos acercando. Provenía de una larga y ancha cámara natural con un techo del que colgaban largas, cortas y anchas estalactitas. Observé con detenimiento las puntas o figuras similares a gotas alargadas y agrandadas. Eran iridiscentes algunas por la luz que daba cuenta que estaba cerca la salida del agujero. También los gatos iban aquí y allá. Correteaban con total soltura como si estuviesen en casa o territorio propio. Cuando el grande se puso en camino, de inmediato se reunieron y emprendieron la marcha. Apenas rebasamos el tramo, dimos otros pasos y salimos a la claridad total. Y lo primero que vi, casas, dispersas.

 

*Continúa…

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