El director Olegario Yuca

una tarde, cortó en una de las calles de Acala el paso al director de orquesta Felícito Yuca Domínguez

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Alguien, una tarde, cortó en una de las calles de Acala el paso al director de orquesta Felícito Yuca Domínguez, el único marimbista que leía partituras y quien se había sumado casi de último momento cuando un día los alemanes se presentaron ante Yucundo Ruiz con unas hojas de notas y los marimbistas no supieron qué hacer, y le dijo: Hijo, yo te respeto, como si fueras mi sobrino, decime la verdá. ¿Fueron a Alemania? Felícito, mejor conocido como Olegario Yuca, sonrió. Respondió que sí. Y el viejo incrédulo zanjó la plática don esto: Es que por ahí dicen, tú que les crees que se fueron a Alemania; vete a saber dónde putas es que los llevaron a perder. Y cuando el que fuera director de la Marimba Orquesta Proquina recuerda esta anécdota, se ríe y dice que se trajo unos recuerdos de ese país europeo. Guarda unos postales de Berlín, unas cajitas de chocolatinas y unos cartoncillos informativos del hotel Bogotá y del salón Cheetah.