Jere XV

El niño que perdió su mundo

0
811
Jere_capituloXV_SolesteView-Diseño-Jhony-Galván

 Lo primero que vi, un arcoíris.

Quizá Jere notó en mí un asomo de duda, porque repitió:

Sí, un arcoíris.

Y de inmediato, dio detalles:

Un arcoíris completo, con sus colores muy marcados, no de esos que a veces aparecen en pedazos y se van esfumando apenas uno los ha descubierto en alguna parte del cielo.

Mi arcoíris tardó algo para que desapareciera.

Sonrió en cuanto dijo esto y explicó, aunque yo estaba preguntándome si era cierto que un arcoíris tiene siete colores.

Digo mi arcoíris porque fue lo primero que vi allá lejos apenas delante de mí se abrió de la nada un horizonte de campos y colinas y lejanas alturas de profusa vegetación por lo oscuras que se veían.

Acababa de llover. El ambiente era fresco.

Se observaba la marcha de las últimas estelas de neblina.

Apenas me repuse del asombro, empecé a recorrer con la vista el mundo que se me abría, pero antes instintivamente me palpé el cuerpo para asegurarme que no había caído al abismo. Sentí un sacudón frío de pies a cabeza, creí estar muerto, pero por más que repasé en la memoria cada tramo del camino no encontré que me haya precipitado o golpeado. Eso sí, recordé que en el último pedazo del andén esté se fue curvando cada vez más hacia la izquierda hasta que llegué donde me encontraba, donde me había detenido, en medio de un camino.

Seguí observando.

Más allá pastaba el ganado, del otro lado había un conjunto de casas, una bandada de pájaros pasó cerca de mí.

Bajé la vista.

Permanecí inmóvil un rato y me dispuse a girar lentamente para observar el boquete por el que había venido, pero apenas había hecho un ligero movimiento cuando sentí una mano en el hombro.

Grité.

*Continúa

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí