Una historia de piratas.

¿Por qué debemos cuidarnos?

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El 15 de marzo cuatro millones de mascarillas que pasaron por el puerto de Lyon que correspondían a una compañía Sueca y que tenían como destino final España fueron decomisadas por el Gobierno Francés, que intentaba tener abasto suficiente para su personal médico y pacientes. 15 días  de intensas negociaciones para que finalmente el cargamento fuera liberado.
El 12 de abril el periódico El País reportó que ahora Francia estaba perdiendo los cargamentos de mascarillas por compradores Norteamericanos que  en plena pista del aeropuerto Chino compran con sobreprecios y logran que los aviones cargados con insumos para la pandemia, se trasladen a Estados Unidos y no a Francia, que era el comprador inicial.
En un comunicado, en los primeros días de abril las autoridades sanitarias de Alemania, se quejaron que Estados Unidos usaba tácticas de piratería moderna toda vez que en el aeropuerto de Tailandia les había sido decomisado un cargamento con 200 mil mascarillas que eran para la policía de Berlín.
La gran demanda de mascarillas y respiradores artificiales está llevando a que diversos países utilicen tácticas legales pero no solidarias, para hacerse del material médico, que pareciera ser el nuevo oro de la bioseguridad.
En este escenario los países latinoamericanos enfrentan una situación difícil para adquirir equipos e insumos pues corren el riesgo de que en algún país les sea decomisado. Quizás una alternativa sea la elaboración mascarillas y ventiladores en sus propias industrias
Ante este nuevo rostro de la lucha por el suministro médico, los ciudadanos podemos apoyar a nuestro México, si nos cuidamos más y atendemos las recomendaciones sanitarias. Es importante que nos  solidarizarnos con el personal médico y enfermeras para robustecer su labor y en especial, aquellos que tengamos posibilidades, brindemos apoyo a los más vulnerables.
Aún es tiempo.