El episodio de Guty Show en la pandemia

La historia de vida de un payaso y comediante, de nombre Gútember Bermúdez Ramos, que ha ideado maneras de sobrevivir con los suyos en medio de la emergencia sanitaria

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Foto/Payaso Bombón

Dice Gutémber Bermúdez que de ánimo está al cien.

Y sí, su voz se oye fuerte en los audio mensajes en medio de una torrencial lluvia que cae este mediodía de miércoles.

Está en el pueblo de Pichucalco, casi en los límites de Chiapas con el estado de Tabasco, donde nació y radica.

Se llama Gútember sin g (lo aclara) pero se identifica como el payaso Bombón y el comediante Guty show.

Estos dos personajes y la publicidad por automóvil completan sus tres oficios o profesiones que desempeña bajo Producciones Guty.

―Esa es mi mini empresa ―ha dicho un día antes, cuando se acordó la hora de la plática a distancia con Soleste View.

Producciones Guty inició luego de 2007 con su labor de comediante pero su historial como personaje que anima fiestas infantiles, kermeses viene de mucho tiempo atrás.

Foto/Cortesía

Empezó de esta manera: Gútember estudia la primaria, presencia algunos shows de payasos y despierta su curiosidad por saber cómo se crea un personaje. Llega a casa, coge tinta blanco y negro para zapatos y un lápiz labial rojo de su madre, y se maquilla.  Quiere ser payaso y trata de imitar a los que ha visto.

Y este día, dice:

―Siempre me ha gustado no estancarme, no quedarme en el lugar; le busco para crecer.

Sus palabras cobran mayor relevancia en medio de la pandemia del COVID-19 que ha derivado en crisis sanitaria y económica, porque Gútember ha desplegado su capacidad para sobresalir con esposa, dos hijos y dos colaboradores en su empresa.

Ha montado junto con su esposa un negocio de comida o alimentos para entrega a domicilio; ha contactado a sus clientes asiduos para acordar, con aquellos que puedan apoyarlo, un adelanto sobre eventos que vayan a tener lugar en septiembre, octubre, noviembre y diciembre; hace transmisiones en vivo de Guty Show y del Payaso Bombón a través de sus redes sociales, bajo el auspicio de algunas personas o municipios, como en los casos del Día del Niño y Día de las Madres; no deja de anunciar desde la puerta de su casa los productos de los pocos clientes que no le cancelaron la publicidad que ya estaba acordada, y también se ha vuelto un promotor de las medidas preventivas para evitar el contagio del COVID-19 en su municipio que sumaba 26 casos positivos hasta el jueves 4 de junio.

―El COVID nos ha pegado ―dice.

Y continúa:

―Somos de los más vulnerables, como empresa.

Y luego precisa que las empresas de diversiones, actuaciones ante el público y servicios de fiestas están entre las más golpeadas por las consecuencias de la pandemia, pero luego admite que el efecto es parejo, por lo que aparte de ver por él y su familia también se ha preocupado por otras familias, las más vulnerables en la sociedad.

Cuenta que ha recurrido a las autoridades para buscar despensas para ellas.

Gútember Bermúdez sostiene que en medio de esta pandemia es necesario darse cuenta de quiénes somos y qué poseemos dentro del corazón, porque hay gente que pese a ver a su amigo padeciendo o sufriendo, no es capaz de estar con él, regalarle algo o preguntarle qué necesita.

―Hace falta más humanismo ―expresa algo preocupado.

Pero luego se anima e invita:

―Es el momento de acercarse a los seres queridos, a los amigos, y si no se puede apoyar, pues no siempre se puede, mandar un mensajito, para que se note la presencia.

Su nombre completo es Gútember Bermúdez Ramos. De complexión gruesa, alto, trata de mantener un tono alegre.

Foto/Payaso Bombón

Empezó a maquillarse de payaso en 1997, pero luego se preparó más en congresos nacionales e internacionales auspiciado por una empresa, y diez años después, tras concluir su relación laboral, puso en marcha su personaje del comediante Guty Show. Así formalizó su pequeña empresa.

Regularmente a la semana protagonizaba dos eventos y en abril y mayo de cada año el doble, pero este año el payaso y el comediante son dos de sus oficios más golpeados.

Y ante la pregunta de cómo lo han apoyado sus clientes con el plan del anticipo, responde que regular.

Pero de inmediato advierte:
―También sé que aunque muchos te quieran apoyar, a veces no se puede.

Él mantiene el respaldo a sus dos colaboradores, porque este es un momento para fortalecerse como equipo, como familia.

―Y para ello hay que buscarle.

Buscarle estando encerrado en casa.

Ríe.

Y dice que el encierro, para evitar el contagio, le ha servido para meditar algo más y convivir con la familia, pero con el ánimo al cien.

―Tenemos que ser fuertes.

Se le oye, al final.