En una ciudad se halla una pequeña isla particular donde están guardadas tesoros hechos por mujeres talentosas.

Todo inició cuando Sofía Mar, oriunda de Tuxtla Gutiérrez Chiapas, decidió cambiar el rumbo de su vida.Tenía estudios de licenciatura en Dirección de Empresas en Entrenamiento y muchas ganas de conquistar el mundo: estaba lista para emprender el viaje cuando supo que sería madre.Pero durante su embarazo decidió emprender su marca llamada BULE.Y ahora en el papel de diseñadora de modas inspirada en un viaje se enamoró de un patrón de chamarras.

―Está genial, pero se mirará mil veces mejor con un diseño chiapaneco

Con la ayuda de su madre y un grupo de artesanas de Tuxtla Gutiérrez emprendieron un nuevo proyecto. Sofía parecía no estar embarazada: dividía su tiempo en dos, para su empresa y para su futuro bebé.

Ahora relata que ese ritmo de trabajo lo llevó a tener complicaciones: mientras realizaba una sesión de fotos se llegó a sentir mal y optó por tomar reposo, pero eso no detendría a Sofía para conquistar el mundo con sus ideas.

Ya con su bebé en brazos tuvo que cambiar su estilo de vida. Atendiendo su negocio de manera virtual notó un detalle que se convirtió en el punto de partida del Colectivo Las hijas de Eva. El problema que descubrió fue la ausencia de un punto de venta, a través de los los mensajes de “dónde estás ubicada”, “dónde las puedo ver”-

Al notar que no había un punto o un sitio o una oportunidad para que las mujeres emprendedoras pudieran vender su producto, le abrió los ojos para crear el espacio Las hijas de Eva.

 

 ―Tenía mil nombres, mil nombres, me acuerdo perfecto

Así es como obtuvo la respuesta en Eva, la primera mujer, basándose en que todas somos hijas de Eva.

Con el nombre listo, Sofía comenzó a contactar mujeres emprendedoras con marcas reconocidas y que tuvieran algo diferente que aportar, y la respuesta fue positiva, muchas chicas se sintieron felices por la oportunidad. Fueron semanas de juntas y de conocer en persona a las participantes del proyecto. La noticia se corrió rápido.  Era normal que llegaran chicas a casa de Sofía con la finalidad de mostrar su producto.

Después de una reunión con todas ellas, las 23 mujeres estaban listas para iniciar con el colectivo. Estaba casi terminado. Con la ayuda de sus familiares se logró hacer la famosa isla, siendo plaza galerías Tuxtla, ubicada en la capital de Chiapas el punto en donde se encontrarían todos esos productos originales.

La inauguración de la isla fue un éxito.

La isla cuenta con diferentes productos, desde popotes ecológicos, ropa artesanal, productos de higiene personal, aretes.

Cada elemento de la isla cuenta una historia de mujeres que tienen una visión de ver sus ideas proyectadas.

Dice Sofía que tiene mucho que aprender, y también tiene en claro que busca inspirar a muchas personas con la ayuda de las integrantes del colectivo, hacer una comunidad de mujeres talentosas, demostrar que sí se pueden hacer las cosas y no hay que dejar ningún proyecto en el olvido.

Con planes a futuro, desde abrir un bazar, realizar talleres, la isla como un barco con una tripulación de 23 mujeres inspiradoras, busca innovar en el mundo del negocio bajo el nombre de Las hijas de Eva.

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