Un empresario que no quiso abandonar a sus trabajadores ante la pandemia

Luis Alberto Estrada Contreras mantiene el salario a sus colaboradores y ha fortalecido la unidad con ellos ante el Covid 19 en Palenque, Chiapas.

5016
Luis Alberto Estrada Contreras.

A Luis Alberto Estrada Contreras se le oye un dejo de emoción en cuanto habla de la razón principal que lo llevó a enfrentar unido con sus trabajadores la pandemia del COVID 19.

Empresario hotelero de la ciudad de Palenque en Chiapas, en el Sur de México, en cuanto notó que la pandemia había cobrado fuerza a finales de marzo se reunió con sus colaboradores para hablarles con la verdad.

Frente a los casi 50 trabajadores y trabajadoras expuso con precisión la información oficial con la que contaba: que el COVID 19 es un virus que no tiene cura, que mata y que había que acatar las medidas preventivas.

Colaboradores Hotel Tulijá Palenque.

Que sólo había que salir por suma necesidad.

Pero no podían decidir el cierre del Hotel Tulijá Palenque porque contaban con huéspedes locales o estatales, pues es que la manera como iba evolucionando la contingencia no se sabía en qué momento había que correr los cerrojos de los dos hoteles, incluido Plaza Palenque.

A mediados de este mes de abril ya han cerrado sus puertas el 60 o 70 por ciento de los hoteles de calidad que ofrecen servicios a los cerca de 800 mil turistas que visitan la zona de arqueológica de Palenque cada año.

Los hoteles de la familia de Luis Alberto Estrada Contreras siguen abiertos porque en el encuentro con los colaboradores todos unieron voluntades y acordaron ayudarse unos a otros para hacer frente a la crisis sanitaria.

Hotel Tulijá Palenque

Decidieron que seguirían atendiendo, acatando todas las recomendaciones de salubridad para evitar contagios, a los huéspedes frecuentes que se encuentran en Palenque por asuntos de trabajo, salud o negocio.

Eso sí, dice Luis Estrada en la entrevista vía telefónica, el turismo extranjero ha desaparecido, por completo.

En una ciudad con 35 o 40 hoteles formales y con una infraestructura sólida en servicios turísticos, el Hotel Tulijá no ha tenido más que una, dos o cinco habitaciones ocupadas en lo que va de contingencia, ante 50 habitaciones ocupadas en promedio al día antes de la crisis.

De modo que de repente alguno que otro trabajador o trabajadora se acerca a Luis Estrada y le pregunta, más como para darse ánimos en medio del desconcierto, ¿En qué tiempo iremos a tener turistas de nuevo?
Dice que lamentablemente él no ha sabido responderles.

Es de un 90 por ciento la caída en ocupación en su hotel, lo cual prácticamente representa una quiebra financiera.

Y aquí es donde cobran mayor importancia las urgentes medidas que acordaron hace cerca de un mes para paliar o tratar de reducir los daños económicos y prever que nadie se quedara sin ingresos.

Primero definieron un mecanismo de ahorro en gastos: consumir menor cantidad posible de energía eléctrica, apagar los climas, para que no lleguen cargos adicionales en los cobros. De hecho han estado buscando se les dé la oportunidad de que se les permita pagar a plazos por el consumo de energía.

También a algunos trabajadores se les adelantaron sus vacaciones de este año y del que sigue para así tener menor concentración de personas en el hotel y contar con todo el personal cuando pase la pandemia y se reactive el turismo en la zona.

La idea central es que nadie pierda su empleo y su salario, porque tras cada uno de ellos hay familia, hay hijos.

Y otra razón por la que el equipo decidió no cerrar el hotel era porque no podían permitirse decaer en el ánimo. Una persona deprimida se debilita su sistema inmune y es susceptible a que la afecte el virus.

Pero los colaboradores del Hotel Tulijá sorprendieron hace unos días a Luis Estrada al pedirle permiso para utilizar las tierras contiguas para la siembra de hortalizas y uno que otro fruto.

Plantaron calabazas, chayote y unos esquejes de plátano.

Se divirtieron y Luis Estrada les dedicó palabras de agradecimiento.

Y en esta plática cuenta que la razón más importante por lo que él decidió seguir unido y apoyar a sus trabajadores es que ellos han aportado mucho a la empresa y a su familia.

Con 30 años de vida como empresario, Luis Alberto Estrada Contreras se siente obligado moralmente a ver por ellos, porque cada uno lo ha apoyado a crecer en su trabajo y empeño.

―Los ayudaré en la medida que me lo permitan mis posibilidades ―dice.

Y menciona de nuevo la iniciativa de sus colaboradores por plantar hortalizas, y de lo bien que le hacen sentir, porque un jefe es el que ordena para que otros hagan las cosas y un líder es el que inspira a hacer cosas

Luego dice que ante la adversidad hay que seguir hacia delante, porque siempre habrá una luz que dará un impulso hacia lo positivo

Hotel Tulijá Palenque

Del Covid 19 dice que es un virus que muestra la fragilidad del ser humano. Que nos dice que todos somos vulnerables, que todos nos podemos morir.

Y cierra con esta frase:

Saldremos adelante, es cosa de reinventarse.