Inquietante lectura del caso Culiacán

El diputado federal Gerardo Fernández Noroña dice que casual o programado el operativo resultó igual de grave

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Culiacán
Culiacán, en la tarde de este jueves

La violencia en Culiacán, Sinaloa puso de manifiesto ―más allá de que siempre será mejor privilegiar la paz para preservar la vida de las personas― el poder subestimado del narcotráfico y una estrategia de intervención federal en desacorde con la magnitud del problema que se pretende hacer frente, aparte las consecuencias que ésta pueda tener.

Las fuerzas de seguridad detuvieron en esa ciudad del norte de México a uno de los hijos de Joaquín Guzmán Loera, Ovidio Guzmán López, a quien liberaron ante los amagues de los grupos del cártel de Sinaloa de ejecutar a civiles, pero casual o programado el operativo de detención, como señala el diputado federal Gerardo Fernández Noroña, el hecho derivó en un infierno para Culiacán.

Culiacán
Diputado Gerardo Fernández Noroña

El legislador del Partido del Trabajo ha expresado que casual o programado el operativo de detención resultó igual de grave, porque no se debe realizar un operativo sin medir el tamaño de la respuesta y mucho menos sin prever tomar decisiones para responder al adversario.

Con la reacción que tuvo el cártel en Culiacán, ante la detención de Ovidio Guzmán López, quedó en claro ―dice Fernández Noroña― que “el narco tiene un poder mucho mayor de lo que se había pensado”.

El legislador reconoce que lo ocurrido en Culiacán es un fuerte descalabro para el gobierno federal, a la vez que pone en entredicho la estrategia de combate que éste está implementando, aunque no deja de señalar que fue mejor la decisión final por la que se optó, para salvar vidas.

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